domingo, 3 de marzo de 2013

Una antología de todas las fotos tituladas "domingo"

No tengo muchos recuerdos de mi infancia, por lo menos no unos muy claros. Me provocaban mucho morbo las conversaciones de los adultos, creo que en gran medida estaba mucho más interesada en crecer que en jugar con mis pares. Recuerdo que como a los siete años hicimos un sepelio para una ave muerta cuya especie en Guadalajara llaman "conguita"; también de un día que fuimos a un rancho en donde celebraron un bautizo. Se hizo de noche y pasamos horas cazando luciérnagas que nos frotábamos luego en la ropa. No recuerdo de mucho más.
 De adolescente era ya más clara mi urgencia por parecer mujer y poder hacer cosas como beber y entrar a bares, así que usaba mucho maquillaje y tacones altos. Cuando por fin tuve a esa edad en la que se puede consumir alcohol legalmente, llegó la etapa del piterpanismo y me rehusé a crecer muchos años hasta que fue inevitable y me vi en la necesidad de, a punta de bofetadas, asumir lo que ahora soy.
 Todo eso pensaba mientras veía Amour (última película de Haneke) porque ahora, un parte de mí le teme profundamente a convertirse en anciana. 

* * *

Hasta hace unos días seguía en instagram a Naomi O, una japonesa que fotografía comida y naturaleza, pero principalmente comida. En algún momento me llegó a obsesionar su vida. Pareciera que todo lo que la rodea es perfecto: sus muebles, su casa, sus utensilios de cocina. La manera en la que muestra al mundo su almuerzo del día es tan impoluto y bello que irrita. Un día hasta soñé con con ella, es decir, con sus imágenes. En mi sueño, detrás de esos platillos supongo suculentos, había importantes capos del narco. Y nada, decidí dejar de seguirla. Habemos quienes un día simplemente ya no podemos con tanta perfección.

* * *

Hay quienes cantan en la regadera. Yo, en cambio, doy ponencias. El otro día impartí una sobre uso del polisíndeton en un texto de Macedonio Fernández. También hago disertaciones en torno al amor o simplemente justifico mis fracasos: ¿por qué en un año de latín no logré aprender nada?, por ejemplo. 
Y pues, eso.

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Hoy me compré dos pares de zapatos porque estoy aburrida y los puse en instagram; o cómo la foto de unos zapatos nuevos también puede fungir como la más hermosa postal de la derrota. 




4 comentarios:

  1. Es bien padre reencontrarse con los blogs.

    Estabas en mis marcadores desde hace tiempo :)

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  2. Vaya... Los blogs!! No sé cómo, pero llegué hasta aquí!! La última foto me recordó que cerré mi blog en el 2010; después de 7 años publicando.. En fin, en otras cosas, los "Japos" tienen, en general, una fijación por tomar fotografías de platillos. Es hermoso, hasta que se los comen, je! Ponencias, ahh! Me genera risa el término, pero son divertidas! Disertaciones sobre el amor!!!! Pffffffffffff!! Saludos!!

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  3. Menuda tipa pretenciosa y patética. Afortunadamente nadie se para a checar tus textitos ridículos. Date un tiro, pretenciosina.

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