miércoles, 21 de septiembre de 2011

Ya mejor hay que jugar a otra cosa, como estilo de vida

Este regreso al blog viene a cuento porque leí este maravilloso texto acerca del aburrimiento, del “aburrimiento existencial”. El psiquiatra con el que solía ir a terapia cuando vivía en Guadalajara decía que mi principal problema radica en que le tengo fobia al aburrimiento y yo ahora, yéndome más hacia el sótano, podría decir que mi verdadero problema es la insatisfacción. Siempre creo que podría estar mejor haciendo otra cosa. Lo que sea.

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Hace unas semanas estuve en una fiesta en mi terruño, de esas que organizan las marcas (en este caso el de una famosa cerveza holandesa), en la que nos deleitaron con una degustación de platos tailandeses. Y servían, uno, y otro, y otro, no acababan, y la cerveza se desbordaba de los vasos, y seguían trayendo platillos, hasta que en algún momento, cansada, ¡aburrida!, dije que yo ya quería mejor jugar a otra cosa, pues sentía que me quedaría eternamente atrapada en ese ir y venir de sabor y gozo.

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El texto de Andrew Anthony aborda la relación entre el aburrimiento y la conducta adolescente:

Si el aburrimiento existencial es la certeza de que todo puede suceder, y que por ende nada tiene un significado, el aburrimiento adolescente es la conciencia de que nada puede pasar y la convicción de que nunca pasa nada.

Por lo que se recurre a los desafíos, como consumir drogas o, como en mi caso, aprovechar una discusión de pareja acontecida minutos antes de entrar a un motel para abandonar el auto, salir del lugar a pie e ir a casa. El aburrimiento y las ansias de que siempre algo pase te orillan a manifestar una “repentina pasión por escenificar un drama extremoso”, como dijera en su momento el otro actor de la escena.

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Cosas que hago cuando me aburro:
Fumar marihuana y ver lolcats, ver pornografía, hablar con mis padres, limarme las uñas, comer, lavar ropa, escenificar dramas extremosos, beber (si se combinan estos dos últimos podemos llegar a una elipse situacional nada despreciable), descargar música, limpiar el arenero del gato (el jardín zen de los pobres), escribir en el blog.

17 comentarios:

  1. Es inevitable entrarle a diversificar las formas de matar al aburrimiento, el problema viene cuando se nos pasa la mano.

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  2. Gracias por hacerme ver de una manera satisfactoria el arenero del gato.

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  3. Wow fobia al aburrimiento, no seras que le tenes fobia a lo que pueda pasar cuando te aburris? encontrarte con vos , o estar triste, va a mi me pasa eso !

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  4. 7: Sí que lo es.
    No va a pasar: ¿es una bella imagen, no?
    Doamna: A estar triste, tal vez; eso.

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  5. volví a la mota, me aburrí de la mota, pinche circulo

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  6. Hola, yo creo que el miedo al aburrimiento no es otra cosa que el miedo al vacio.Nos empeñamos constantemente en tener alguna meta u objetivo a lograr en el futuro esto le da un sentido artificial a nuestras existencias, la verdad es que la existencia carece de un sentido u objetivo pero esto no es razon para sentirse deprimido, al contrario es una buena razon para calmarse y dejar los habitos mentales que producen ansiedad.Todo lo que debes ser ya lo eres, todo lo que debes lograr ya lo lograste,solo debes dejar de torturarte mentalmente cuando la inactividad te enfrenta con el vacio.Hoy otro tipo de satisfaccion que no depende de la estimulacion sensorial y esta solo se puede alcanzar aceptando la omnipresencia del vacio y la carencia de sentido.

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  7. Ya mejor hay que jugar a que somos felices.

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  8. Y qué, no hay playlist?

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  9. Yo nomás digo que qué bonito escribes siempre ;)
    Atte, (medióhuevaabrirunacuentayporesodiceanónimo) Sergio.

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  10. Buen post.
    Gran lectura la de "Un gran bostezo" y muchos ovarios para publicamente decir lo que fumas en tiempos de aburricion.

    Gracias.

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  11. la polilla es un insecto que no puede volar bien, siempre busca la luz aunque se quema al final, si le agarras las alas se le deshacen, en fin... pero casi siempre estan en movimiento buscando la luz. creo.

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  12. Es que eso de vivir al límite y de tener una corteza prefrontal (cerebral)tan frágil, puede llegar a ser muy peligroso, una llega a creer que sólo en el borde tiene sabor la vida, yo para empezar soy incapaz de comer si no me enchilo hasta la hiperventilación, ya te imaginarás hasta dónde he sido capaz de llegar para sentirme viva. Sin embargo, ahora que soy mamá, he encontrado un enorme placer en las pequeñas cosas a través de mi bebé, quien en su afán de descubrir el mundo, se sorprende maravillosamente ante cualquier fenómeno, y me puedo llegar a emocionar muchísimo hasta con una simple burbuja de jabón que provoca sus enormes carcajadas.

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  13. Y quién te escribe cuando gastas esas letras tan bién ligadas y armoniosas.
    En lo que vá a el tema, pienso que es la muerte, o la idea nuestra frágil existencia, la que me hace deshabitar el tedio.
    La muerte o su antagónico (la vida)en, como dice Mandarina, el amor a un hijo ( que es nuestra trascendencia, lo que te hace consciente de que te vas y el se queda con tu cara y tus gestos, y todo el amor incondicional).
    Se me vá de las manos, y por eso me agarro como clavo ardiendo a respirar, a sentir, a ...

    Esto último entre comillas y que no parezca un sermon, pero es mi experiencia...
    He vivido años narcotizado, entre cannabis, maria, alcohol y demás, y ahora que he bajado el nivel de tóxicos en sangre, mi capacidad sensorial a mejorado bastante.

    Creo que Sentir es la palabra, o no.

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  14. ¿No te hace daño la marihuana con las benzodiacepinas?

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  15. Tu sigue dedicandonos tus aburrimientos y que por favor nunca te cures de ellos! Saludos de blog a blog.

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