domingo, 24 de octubre de 2010

Lo más prudente, lo más sano, es negar que está pasando el tiempo


/En los últimos días, dos han sido los casos en los que, orillados por una marea de nostalgia, hemos cometido actos cuasi suicidas. Uno fue ir a ver a Pixies. No es que hubiera sido un bodrio, evidentemente, esos cuatro fulanos saben lo que hacen, vamos: cumplen. Pero entre sus problemas personales, de sobrepeso y rehabs, la atmósfera se torna tan laxa y lastimera, que de pronto da la impresión de que Black Francis necesita tocar para pagar sus audiolibros de superación personal.


El otro caso, requerir de los servicios de un lechero que reparte leche de racho a domicilio envasada en esos románticos frascos de vidrio. Todo se vislumbra lindo y hasta le da un toque de ‘bucolismo urbano’ –como dice Sontag– a nuestro refrigerador, si no tomamos en consideración los padecimientos de intolerancia a la lactosa que aquejan a ciertos individuos alrededor de los treinta años.

Si sufres de síndrome de Peter Pan, te suplico, no hagas esto en casa.


Además, nuestro refrigerador es jocoso.


/A propósito del síndrome, ‘estoy en una relación’, como reza el estatus amoroso en Facebook, con un dude, con el que, al margen del amor que se practica en el vaivén de fluidos, sólo comparto música. Ambos somos muy de esos que sienten la necesidad de hasta a los enemigos imaginarios hacerles un playlist. Ahora pensamos seriamente en unir en sagradas nupcias a nuestros iTunes, que procreen, y las canciones que tengamos repetidas tendrán hijos deformes y esas las pondremos en una lista que se llame ‘hijos deformes’. Y así sucesivamente, hasta que, como en los matrimonios, todo se vaya a la mierda.


El punto es que hace unos días hicimos una lista con el tema ‘I don`t wanna grow up’. La mía es posible descargarla acá.


/Y hablando de Susan Sontag, leyendo su ensayo sobre la estética del camp, me encontré con este íncipit:


Muchas cosas en el mundo carecen de nombre; y hay muchas cosas que,

aun cuando posean nombre, nunca han sido descritas. Una de estas es la

sensibilidad (…).


Sé que no tiene nada que ver, pero me acordé de los nombres impronunciables en mi biblioteca musical y, ¿qué crees? Hice un playlist:


“EGYPTYNLVR”, oOoOO

“Uh-Oh”, Raccoo-Oo-Oon

“OOIAH”, OOIOO

“Cosimo”, To Rococo Rot

“Roses”, zZz

“War & Peace (AOKI takamasa Remix)”, 坂本龍

“Alice”, Sunn 0)))


Descárgalo acá.


/¿Y el título? Así dice mi amiga Graciela.

6 comentarios:

  1. Ese ensayo de la Sontag es oro molido (o en forma de pulsera o de collar).

    Yo vacío mi leche Lala Light de tetrapac en un frasco de vidrio como el de la foto. No se lo digas a nadie.

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  2. ¿Te reuniste con tus amigos? En 2002 yo también hice esa promesa, para reunirnos en un pasillo de la preparatoria (¿Cómo podríamos haber elegido un lugar tan estúpido e inaccesible para la edad que entonces tendremos?) en 2012. En febrero. Creo que el 12. Lo recuerdo porque es el cumpleaños de mi mamá. Seguimos viéndonos, no todos, a veces nos lo recordamos y es lindo, por un momento.

    La intolerancia a la lactosa, ¿acaso hay prueba más fehaciente del paso del tiempo?

    *Bajando*

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  3. N'ombre, qué. Éramos cuatro, uno de ellos está en Alemania y otra es modelo y novia de un actorcillo de TV Azteca y obvio ya ni nos habla. ¿Ya vives acá? Quiero verte bien cabrón, pero ya ves cómo es uno.

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  4. Al Sr. Pescado le gustó mucho eso de "nuestro refrigerador es jocoso"
    Una vez le escribí a un chico en FB: "HOY OÍ OOIOO"...a mí también me gusta lo aparentemente impronunciable, los playlists y los chicos, obveeeeo. Este año negaré mi cumpleaños, ahí te cuento cómo me fue. Por cierto el lechero acaba de tocar el timbre...
    <3

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  5. Tú debiste haber entrado en mi playlist de los impronunciables. Parece mote para luchadora de lucha libre "La Impronunciable".

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