sábado, 30 de octubre de 2010

Post it city

/Qué de mal gusto hablar de los halagos que nos hacen pero hoy, luego de despertar con resaca de absynth por el cumpleaños de Laura, me encontré un mensaje de un chico argentino que hablaba de mí a sus seguidores en Twitter, “Lilián, siempre tan”. Dijo. Recordé este poema de Wislawa Szymborska:


Del montón

Soy la que soy,
casualidad inconcebible
como todas las casualidades.
Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.
En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.
Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos personal.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudido por el viento.
Alguien mucho menos feliz
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo un cristal de microscopio.
Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.
Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.
Un tipo de mala estrella
que para algunos brilla.
¿Y si despertara miedo en la gente,
o solo asco,
o sólo compasión?
¿Y si hubiera nacido no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?
El destino hasta ahora,
ha sido benévolo conmigo.
Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.
Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.
Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado
ser alguien totalmente diferente.


Aunque ahora que lo pienso, no sé si eso que dijo Mariano sea precisamente un halago.


/No sé por qué me crea tanta intriga ociosa el hecho de que en esta ciudad sea tan común ver puestos que venden… post its. Amarillos, verdes, rosas, de todos los colores, formas y tamaños. El otro día, saliendo de hacer un trámite burocrático, me topé con un puesto de esos y paré a comprar algunos color azul. Acepto, lo hice, por mero impulso.

Como sea, esos post its azules son los que ahora uso en mi oficina porque los amarillos que antes tenía, ya tenían el pegamento rancio.

Por cierto, en días pasados, un amigo me comentó vía chat que su jefe le había comprado post its verdes cuando él había especificado claramente que sólo es feliz con los de color amarillo. “¿Hago mal en molestarme tanto?”, me dice. La verdad no recuerdo bien lo que respondí, pero estoy casi segura que habré dicho algo sobre la particular neurosis de los diseñadores.

Evidentemente, en ese sentido, soy del equipo contrario y mientras a unos les perturba el color de ciertos post its, yo uso tickets de compra como separador de libros y tomo el absenta en una taza de cerámica para té o café.




/La foto es del tumblr Musicians With Cats, mi nuevo vicio.

domingo, 24 de octubre de 2010

Lo más prudente, lo más sano, es negar que está pasando el tiempo


/En los últimos días, dos han sido los casos en los que, orillados por una marea de nostalgia, hemos cometido actos cuasi suicidas. Uno fue ir a ver a Pixies. No es que hubiera sido un bodrio, evidentemente, esos cuatro fulanos saben lo que hacen, vamos: cumplen. Pero entre sus problemas personales, de sobrepeso y rehabs, la atmósfera se torna tan laxa y lastimera, que de pronto da la impresión de que Black Francis necesita tocar para pagar sus audiolibros de superación personal.


El otro caso, requerir de los servicios de un lechero que reparte leche de racho a domicilio envasada en esos románticos frascos de vidrio. Todo se vislumbra lindo y hasta le da un toque de ‘bucolismo urbano’ –como dice Sontag– a nuestro refrigerador, si no tomamos en consideración los padecimientos de intolerancia a la lactosa que aquejan a ciertos individuos alrededor de los treinta años.

Si sufres de síndrome de Peter Pan, te suplico, no hagas esto en casa.


Además, nuestro refrigerador es jocoso.


/A propósito del síndrome, ‘estoy en una relación’, como reza el estatus amoroso en Facebook, con un dude, con el que, al margen del amor que se practica en el vaivén de fluidos, sólo comparto música. Ambos somos muy de esos que sienten la necesidad de hasta a los enemigos imaginarios hacerles un playlist. Ahora pensamos seriamente en unir en sagradas nupcias a nuestros iTunes, que procreen, y las canciones que tengamos repetidas tendrán hijos deformes y esas las pondremos en una lista que se llame ‘hijos deformes’. Y así sucesivamente, hasta que, como en los matrimonios, todo se vaya a la mierda.


El punto es que hace unos días hicimos una lista con el tema ‘I don`t wanna grow up’. La mía es posible descargarla acá.


/Y hablando de Susan Sontag, leyendo su ensayo sobre la estética del camp, me encontré con este íncipit:


Muchas cosas en el mundo carecen de nombre; y hay muchas cosas que,

aun cuando posean nombre, nunca han sido descritas. Una de estas es la

sensibilidad (…).


Sé que no tiene nada que ver, pero me acordé de los nombres impronunciables en mi biblioteca musical y, ¿qué crees? Hice un playlist:


“EGYPTYNLVR”, oOoOO

“Uh-Oh”, Raccoo-Oo-Oon

“OOIAH”, OOIOO

“Cosimo”, To Rococo Rot

“Roses”, zZz

“War & Peace (AOKI takamasa Remix)”, 坂本龍

“Alice”, Sunn 0)))


Descárgalo acá.


/¿Y el título? Así dice mi amiga Graciela.

domingo, 10 de octubre de 2010

10.10.10 (Ya no sirven mis audífonos y otras desventuras...)

/Según esto, ya dejé de fumar. Tengo el proyecto de hacer ejercicio, y vivir el cliché del amor. Es decir: démosle la bienvenida a la crisis pre-treinta. Ojalá que en el intento de llevar a cabo el sueño barato de Briget Jones, no me gane la risa.


/Encontré en una carpeta desbalagada un texto sobre el dejar de fumar que data de aproximadamente dos años:

“Se trata de la esquina de la baja autoestima en la que se sitúa el individuo que necesita redimirse con un castigo que, si bien en teoría ayudará a elevar su amor propio en un futuro, también lo induce a un sacrificio”.


El azote, pues.


/Volviendo al cliché, y a las crisis y esas bolas de estambre que te llegan para jugar y enredarte sabroso, ahora comienzo a sospechar que, la soledad como el arte y sus derivados: la crítica, etcétera -¡el arrrrte!-, tienen, como dice mi amigo P., un transfondo perverso: la autocomplacencia de la erudición, manejo de datos que no sostienen nada, fechas, teorías que no inciden en nada en concreto, que seguro existe el modo de que sirvan para algo, pero aplicadas a la contemplación, autocontemplación y autoseducción, pues…


Pero a ver si no nos gana la risa.


/Hace diez años, tres amigos y yo, pactamos reunirnos el 10 de Octubre de 2010, en un café pitero para choppers en Guadalajara, sí: la juventud, la ingenuidad y el excesivo uso de la cannabis, pues. Hoy, también, es el día de la salud mental, he aquí un callejón sonoro para celebrar:



“Why i didn't like August 93”, Elevator To Hell

“Farewell [full length]”, Boris

“Strangelight”, Fugazi

“Love Fade”, Tamaryn

“Sentinelle (live)”, Xeno & Oaklander

“Intra 32", Max Richter

“Glitter”, No Age

“Pressure's On”, James


Descarga acá.