/Recuerdo que cuando chiquilla me gustaba mucho leer un cuento de un libro que tenía mi tía Lola. Era acerca de un jardinero y no tenía mayor trama que él y el cuidado que le daba a cada tipo de flor según sus necesidades. Medio gay el relato, no sé qué era lo que me atraía, recuerdo que mi parte favorita y clímax de la historia era cuando tocaba el turno a las hortensias. Tiempo después mi abuela me contó que si las había en un jardín las mujeres de esa casa no se casaban. Desde entonces me gusta culpar a mi madre y sus hortensias resplandecientes de mi soltería y la de mis hermanos. Son lindas esas flores.
El sábado pasado asistí a una boda gay en San Jerónimo. El ramo que las novias aventaron era de hortensias, y como no pude gritarle a los comensales mi paradoja personal, escribí esto.
El ramo lo atrapó Hugo.
/Y sigue la mata del shoegaze dando:
“Summer Holiday”, Wild Nothing
eso del relato y la jardinería me recordó el deporte que el libro de los cumpleaños sugiere a los nacidos en mi día.
ResponderSuprimirhoy escaneo tu página y te la envío de regalo (nomás porque ya te extraño, pues).
(...)
Gracias, no les conocía.
ResponderSuprimirMe agradaría escribir relatos como este,
y leérselo a alguien mientras escuchamos una canción como esa.
entonces todo. ok.
Voy entonces a tener que buscar otro pretexto para la soledad, porque nunca he tenido un jardín.
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