miércoles, 20 de enero de 2010

El post más aburrido de la historia


Se me antoja inaugurar mi nueva oficina con un nuevo post (mi empleo sigue siento el mismo eh, ni se tomen la molestia en preguntar: "¿en qué andas ahora?" porque me deprimo). Ahora estoy en la redacción del periódico y casi nadie habla. Nomás se escuchan los teclados y unos cuando murmullos. Me intimida tanta quietud. Por lo mismo, muy probablemente, este sea el post más aburrido de la historia. Por otro lado, quisiera leer más, quisiera dormir más, quisiera tener más sesiones de descargas impúdicas, pero mi agenda social que se asemeja a la de una de señora del Opus y la pugna entre mi máquina y su concerniente conexión (esta señorita se rehusa a guardar los archivos en .zip o .rar en el escritorio) no me lo permiten. Quisiera también hablar del gran disco de Nana Grizol y su relación con Neutral Milk Hotel, pero ya no puedo: me llaman el alcohol, mis allegados, mis deberes, mi familia, Twitter, mi reencuentro con el mésenyer, todo eso que sucede tras bambalinas, pues.

/El lunes voy a Medellín, nunca he ido más al sur de Oaxaca.

/La foto es de acá. dispensen, hoy no hay rola.