Es lunes y me fumé un cigarro y medio en todo el día. Hacía casi dos semanas que no dormía en mi cama y no ponía un pie en la oficina. Alguien dejó sobre mi escritorio tres fotos del pasado, análogas -ahora mías- de mí, flaca y bella, posando en San Sebastián, y ni eso pudo bajarle la resolución a mi ánimo, aun cuando después mis recientes viajes -de negocios y placer- siento que mis pasos son los de un gato bodeguero.
Pero, en realidad, yo vengo con las dos del día:
Pero, en realidad, yo vengo con las dos del día:
1. ESTACIÓN
Artículo lo.
hay que tocar el piano
en la balsa de los andenes.
Mientras las locomotoras bufan su impaciencia
las arañas tejen
sus telas con hilos de música
para apresar la mariposa eléctrica.
La mecedora
sube por los peldaños de las notas
y un pájaro se deshila
en una overtura fascista
me perdí en la noche lamida de sus medias.
¡Cómo pesa este techo!
Allá fuera una rosa está pidiendo auxilio
y pensar que los postes se mueren de fastidio.
Einstein no ha descubierto
quién inventó las moscas.
Era tan jugosa
de imposibles su boca.
Al fin sus manos se hicieron pedazos.
Pero a pesar de todo
un grillo da su conferencia
interceptando
el mensaje
crispado
de las estrellas.
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Germán List Arzubide.
2. Wild Beasts, “All the Kings Men”
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