martes, 7 de julio de 2009

Por fin: un post

Buenas noches. Escribo desde mi ordenador que pese a que siento que es macho me gusta tenga nombre de fémina: Prudencia. Eso de humanizar objetos siempre me ha parecido chocante, pero ya ves: frutos de la transferencia y de las etapas aspiracionales de rechazo al sistema gregario. Qué cosas. Estoy escuchando éxitos de mi pubertad. Un tuitero samaritano me tomó de la mano y me guió, cual Virgilio y sin interés alguno, a la quimera del oro del software de música. Y con gusto lo linkearía y lo pondría a tu disposición, pero la verdad es que se trata de un sitio más parecido a una logia a la que es imposible ingresar sin previa invitación y casi casi hay que enunciar "Fidelio" con el portero que controla el ingreso. Sí, señor, eventualmente gozo de buena fortuna. Y bueno: la pubertad, tema tan recurrente en mis días. Por ejemplo @estaciongalleta nos compartió esta reliquia. Más tarde en Facebook un bar anuncia el próximo arribo de una agrupación de surf que alberga en sus integrantes un amor de mi juventú, qué cosas.En el anuncio del bar fue que encontré a mi homónimo de ambos apellidos. Nos hicimos amigos, claro, con ese afán de no dejar que la casualidad se nos quede traspapelada. Él, a juzgar por sus fotos, tiene una agrupación de ska o punk, no sé; pero me resulta más divertido que mi verdadero hermano: un médico con síndrome de asperger, pero que quiero porque es mi hermano.
Lo dije en tuiter ayer: crucé la ciudad en pos de conseguir la primera temporada de The Big Bang Theory. De regreso, vi cómo el cielo se desmoronaba al norte de ciudad, y tardaba en reaccionar al cambio de la luz del semáforo por ausentarme viendo los relámpagos.
Vi tres capítulos y no puedo evitar decirlo: amo a Sheldon, tal vez porque tiene síndrome de aspeger, y tú sabes: frutos de la transferencia. Qué cosas.

3 comentarios:

  1. Después de agotar las cinco temporadas de Lost caí en una pro-fun-da depresión de un fin de semana o así hasta que recordé la existencia de The Big Bang Theory, (también) vi tres capítulos y... NE-CE-SI-TO más. Me encanta Sheldon pero Howard me provoca una repulsión rica, me da cosa pero me gusta.

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