sábado, 4 de abril de 2009

Ya volví

Leer esta entrada de Mariana fue el motivo que redimió mis ansias de volver, y pues heme aquí de nuevo. Este texto de abajo lo escribí en la aplicación de "Notas" del Facebook en un arranque de desesperación y síndrome de abstinencia bloggera. Sufro de bipolaridad multimediática.

Mi vida después de la muerte de un blog así como de muchas otras instancias

/La verdad es que no recuerdo bien qué tanto más grande que yo era. Nunca hubo acercamientos clandestinos en los rincones de la casa ni debajo de las sábanas mientras veíamos la tele, pero, aun así, era el único que me gustaba. Era el relativo consanguíneo de la piel más blanca y los ojos color azul, y me encantaría decir que era un tono muy cercano al Yves Klein pero más bien era de ese matiz rural que enmarca las miradas que esconden las ganas de ir al rincón y meter la mano por debajo de las faldas colegialas. Pero nunca pasó. Sólo jugamos infinitas partidas de damas chinas y eructamos el gas de las pepsis vespertinas. Lo quise mucho.
Hace dos semanas amaneció muerto en un terreno baldío, baleado.

/El fin de semana pasado mi madre me llevó a la fuerza a un bazar a espaldas de su casa, para mitigar, según ella, la depresión pasiva que traigo a cuestas. Yo digo que eso de diagnosticar "depresiones pasivas" es muy de las madres. Supongo que desean más bien verte todo el tiempo con el entusiasmo por la vida en la punta de las tetas, y la verdad es que no, no, los que nunca en la vida hemos ingerido ningún tipo de antidepresivo, tenemos todo el derecho de andar de cuando en cuando con las manos en los bolsillos, pateando botes y con la mirada baja.
En una de esas mansiones de antaño remataban absolutamente todos los objetos en ella. Llegamos temprano, fuimos de las primeras. En el vestíbulo de la entrada se hallaba un retrato en óleo de la dueña de la casa; su cara era como de "Beatriz". Recorrimos el comedor y luego la sala. Al llegar a su habitación me sorprendió ver que sus cosas estaban tal cual ella las había dejado. Sus lentes de lectura, sus pastillas y hasta el vaso de agua encima del buró. En un momento vino a mi la imagen de todas las mujeres caza-bazares que escudan su morbo y vouyerismo bajo la consigna de "ser amantes de la ropa vintage", como viles aves de rapiña, asechando los zapatos Dior dorados, y la mascada de seda, las botas italianas de piel blanca y la bolsa de terciopelo tinto con la cadena en chapa de oro. Nosotras nos llevamos casi todo junto con las miradas de odio de las demás damiselas hambrientas. Acabamos el tour en la cocina. Ignoro si Beatriz siga viva pero todavía quedaba comida en la alacena.

/Es vez primera que utilizo esta herramienta. Después de estar trabada en la chamba con dos textos urgentes, espero esto funja como un líquido destapa caños. Cerré un blog por el hartazgo que me generó observar y ser observada durante casi tres años, sin embargo tengo que aceptar que después de todo gozo mucho de las bondades del exhibicionismo.

6 comentarios:

  1. está padrísimo ser el primero en dejar testimonio: bendito sea tu regreso.

    yo a ti te quiero, ¿sabías?

    (chin, qué cursi.)

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  2. ¡Ay cabrón! Casi ni me entero de tu regreso. Pero, te queremos Lili, te queremos. Ódiame por decirte Lili, jajajaja, no sé si alguien te llame así.

    En fin, ¡qué bueno que vuelves!

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  3. Quienes no te conocemos pero a veces nos asomábamos y creíamos que te conocíamos un poco - leíamos al blog, sin embargo, lo sé - estamos muy, pero muy contentos. ReBienVeNiDa.

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  4. Híjole, qué bueno encontrarme con un post tuyo de nuevo. Bienvenida. :)

    Yo he adquirido piezas entrañables en un par de bazares semejantes. Y sí, hay morbo.

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  5. Esta señal se enciende de nuevo, bonita y sensual. Me alegra mucho.

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