viernes, 24 de abril de 2009

La pura pedacera

/En la oficina, la diseñadora, la contadora y la de distribución comparten el mismo espacio, entonces eventualmente se arman unos mash-ups buenísimos que incluyen a Pavarotti, José González y a Juanga.

/La fotógrafa que hará la próxima editorial de moda masculina para la revista, envió hoy una larga lista de opciones para decidir al modelo ideal. Me sentí realizada eligiendo entre tanta belleza alienígena. Minutos más tarde, me auto compadecí.

/Comienzo a pensar que lo único bueno de mi medicina es su nombre.

/Una amiga dice que en esta ciudad a ciertas mujeres ya nos dejaron para escoger pareja la pura pedacera. Creo que sí.

/Estoy a escasos pasos de ser toda una junkie del Twitter.

3 comentarios:

  1. Cuando comencé a leer el parrafó de la pura pedacera, pensé de pedo que dirías algo así como que algunas mujeres son pura pedacera y pues que quién las va a escoger. ¡Chin! ¡Súper proyección!
    He oído decir a alguno que otro cabrón que las viejas elegimos; yo creo que son ellos los que eligen. En realidad ni lo uno, ni lo otro, ora si que siempre está el roto para el descosido, o sea que sí, pura pedacera, je.

    ResponderEliminar
  2. Jajaja, pues después de esa famosa frase de la pedacera, me cuestiono a diario si lo soy, neta; y pues... por momentos me comporto como tal. Es cosa cíclica, como todo en esta mugrienta vida.

    ResponderEliminar
  3. Que el nombre de tu medicina sea bueno es hasta cierto punto esperanzador. Yo casi siempre he tomado medicinas con nombres jodidos. Y digo casi porque el flurinol, que tantos paros me ha hecho, no suena mal.

    ResponderEliminar