jueves, 30 de abril de 2009

iseenoises

Debo aceptar que me halaga terriblemente que:

-Las novias de mis amigos me metan al cajón de las “mujeres amenaza”. Me halaga y me divierte, además.

-Que me conviden a formar parte de blogs tan lindos como éste.

miércoles, 29 de abril de 2009

4:25 am

Hace mucho tiempo que no estaba despierta a hasta estas horas (las orgías y francachelas no cuentan). Comienzo a cuestionar mi fuerte tendencia a llenar espacios dedicados a la exposición de sintagmas sin sentido, soy TAN fácil de manipular: que existen los blogs, que tengo un blog, que puedes cambiar tu nickname, que lo cambio, que la posibilidad de externar tus profundos sentires en Facebook, que lo hago, que existe un Twitter, que lo abro. Y a todo aquello recurro cuando llega a mí la más mínina necesidad de sosegar con sintaxis mis yemas. Y comienzo a sospechar que esa necesidad versa en buscar los argumentos para justificar las contradicciones que me componen. ¡Vaya desgaste! ¿No sería más motivante ser una suerte de “vándala digital” e irrumpir espacios?, ¿alguien tendrá ya un software para llevarlo a cabo?, seguro que ya.

Son las 4:34 am, me largo a la cama.

sábado, 25 de abril de 2009

Tema del mes: los eufemismos

/Regresé a casa de los padres, esperemos que no por mucho tiempo. Mi habitación es de nuevo un caos e ignoro, en esta ocasión, en cuánto se estime el número de objetos perdidos con esta nueva mudanza. Tenía pensado ir en estos días al DF; y ya, todo listo, cuando en eso mi madre se opone rotundamente por miedo al contagio del tal virus maléfico (los daños colaterales de volver al nido, pues), pero, por otro lado, yo veo que todos mis allegados de la capital nomás se están pitorreando de ese asunto. Ya no entendí, ¿es cosa seria o qué?, ¿si me vacuno acá estoy fuera de peligro?

/Otro eufemismo molesto pero propositivo: “me lleva la que me trajo”.

viernes, 24 de abril de 2009

La pura pedacera

/En la oficina, la diseñadora, la contadora y la de distribución comparten el mismo espacio, entonces eventualmente se arman unos mash-ups buenísimos que incluyen a Pavarotti, José González y a Juanga.

/La fotógrafa que hará la próxima editorial de moda masculina para la revista, envió hoy una larga lista de opciones para decidir al modelo ideal. Me sentí realizada eligiendo entre tanta belleza alienígena. Minutos más tarde, me auto compadecí.

/Comienzo a pensar que lo único bueno de mi medicina es su nombre.

/Una amiga dice que en esta ciudad a ciertas mujeres ya nos dejaron para escoger pareja la pura pedacera. Creo que sí.

/Estoy a escasos pasos de ser toda una junkie del Twitter.

martes, 21 de abril de 2009

Volcanes debajo de la cama

Leo una novela en donde se dicen las cosas tan “aburridas y extrañas” que pasan en los sueños. El separador del libro pertenece a una “Semana de la cultura”, de abril de1997, estaba en esa época por cumplir los dieciséis. Los sueños son aburridos sólo si son narrados. Sé de gente que los escribe religiosamente, o peor aún, sé de quienes los platican y detallan con tal viveza que dan lástima. Hace cuatro días soñé que la ventana de mi cuarto daba a una bahía, pequeña pero hermosa, en medio del vaivén de las olas emergía del océano una especie ciervo marino gigante, mismo que daba a luz a una creatura distinta a él. El parto era como el de los humanos, viscoso, lleno de fluidos y membranas. Antes de tener el empleo que tengo ahora, tuve que ir en una ocasión a un pueblo insignificante en la frontera con Canadá para hacer un reportaje, pues, según dicen, el poblado aquel es la cuna del deporte yankee por definición. Pasé por Woodstock y luego por Fenicia, ambos poblados habitados por rucos ex hippies con ropa batik y mirada de sobrevivientes de un suicidio colectivo, luego vi a un ciervo, nunca había visto uno. Lo vi que se asomaba titubeante a la carretera, uno, dos, tres segundos y en seguida lo perdí de vista. Me sentí como niño japo que jamás ha estado frente a una gallina con sus pollos. Sé de quienes en su tierna infancia jugaron tenis y usaban como pelota pollos de colores. Llegué a Cooperstown e hice mi reportaje. Descubrí, entre muchas cosas al margen del deporte yankee por definición, que existe la leyenda de un monstruo acuático. Cooper, se llama. Parada en el bus stop, en la espera del camión que me llevaría de regreso a NYC, me encontré un grupo de maletas solas. Me dieron tristeza. Pero a la media hora llegó el hombre al parecer dueño del equipaje. Le pregunté por qué dejaba sus cosas y me respondió que quería desayunar en el merendero que quedaba a unas cuadras del bus stop y obvio, no quería cargarlas, ¿para qué? Tanta confianza ofende, me dije. El sábado estuve tomando el sol en un club caro, estuvimos en una mesa con sombrilla y echaderos y antes de ir al baño y dejar sola la mesa con nuestras cosas cerré mi bolso, minutos después sentí la vergüenza cáustica de los que desconfían de alguien. Después vimos pasar varios pares de tetas operadas. Qué bien lucen las mentiras caras, me dije. Las mías no son mentiras pero quiero quitármelas, la verdad en exceso es dolorosa. No soy de las que contemplan la posibilidad de someterse a cirugías estéticas, pero la idea lleva días en mi cabeza como rueda de la fortuna. Según el psiquiatra la infelicidad se debe en gran medida a que, aun cuando la conducta jamás gire en torno a la imagen que los demás tejen con el hilo que fabrica la exterioridad, “tu actual oficio siembra de alguna manera la hortaliza del ‘qué dirán’. Soñar un ciervo pariendo a un ser de distinta especie significa que no te gusta tu trabajo”.

miércoles, 15 de abril de 2009

Más prozac y menos Cortázar

/ “Los hombres quieren musas, no críticas de arte. No des gato por liebre”.

/Supe que las cosas iban mal cuando me produjo el mismo nivel de desazón la muerte de mi primo, que mis audífonos fallaran o mi nieve intacta en el piso. Supe ahí que las cosas no estaban bien. O cuando mi conducta, invariablemente, estaba legitimada como una proeza cuasi literaria. Odio a los que quieren vivir la literatura, odio a los facsímiles del hijo de puta de Horacio Oliveira. Bueno, no. No odio.

/Dimas me pasó este jesus dress up. Yo el puse el de Dorothy. Por cierto, ¿alguien se tomó la molestia de sincronizar Wizard of Oz con el Dark Side of The Moon?, yo nunca, me dio una hueva infame.

/¡¿Por qué no fui Warrior Queen en esta vida?! La amo con locura.

/Sin exagerar, el último post de Jotch, me define como individuo.

martes, 7 de abril de 2009

Más allá del bien y del glam

/Así como se titula esta estrada, se llamó el segundo blog que tuve. El primero lo abrí en la universidad porque vi que Marco tenía y se me antojó tener uno, pero luego de un par de lamentables posts, afortunadamente jamás pude volver entrar porque olvidé la contraseña.


/Hercules and love affair, suena y yo, sudo. Tuve muchas reservas con ellos, me sonaban a esos proyectos con pátina marica que no me late. Y no es que sea de las que escuchen música para varones -…y como si existiera eso-, pero... Digamos que en muchas ocasiones mi ipod suele ser más macho que el de muchos machos. En una boda, luego de muchas horas de festejo, comenzó a correr “Blind” y fui tan feliz que desde entonces les amo con toda su jotería discotequera. Nada es verdad, nada es mentira, todo –sin duda- depende del tipo de cristal que hayas consumido esa noche.


/O sea, sí. La soltería es el stage de las contingencias más festivas, soltero difícilmente la pasas mal, pero esa diversión ya comienza a tener más un hedor a resignación que estatus social cabalmente elegido. Es un poco como mi trabajo en el que, dado su carácter banal, tengo que verme en la necesidad de asistir a un gran número de eventos, y efectivamente, uno se mete tremendos fiestones, pero la verdad es que no dejan de ser impuestos. Entonces hasta las crudas me ocurren raras: por un lado están muy justificadas ellas, “que por la chamba y tal”, pero por otro me resultan innecesarias. Total que por andar por la vida con un ánimo que parece falda de hawaiana termino haciendo el ridículo después de varios tragos gorreados.


Aquí yo en una fiesta de famosa marca imperialista, en la que alguien aprovechose de mi estado de ebriedad y me retó a proferir algún tipo de obscenidad en el muro de los buenos deseos. No obstante, creo que el mismísimo Stephen Sprouse, donde sea que se encuentre, está orgulloso de mi intervención.


/Trivia:

¿Qué hizo la autora de esta bitácora en su ausencia?

  1. llorar por los rincones
  2. regresar a la casa de sus padres cual oveja perdida
  3. buscar una buena psicoterapia
  4. recuperarse de su más reciente intoxicación con proteína animal
  5. ponerse hasta las manitas en cada fiesta del puente FIL-FICG
  6. a y c
  7. b, c y e
  8. todas las anteriores
  9. ninguna de las anteriores

sábado, 4 de abril de 2009

Ya volví

Leer esta entrada de Mariana fue el motivo que redimió mis ansias de volver, y pues heme aquí de nuevo. Este texto de abajo lo escribí en la aplicación de "Notas" del Facebook en un arranque de desesperación y síndrome de abstinencia bloggera. Sufro de bipolaridad multimediática.

Mi vida después de la muerte de un blog así como de muchas otras instancias

/La verdad es que no recuerdo bien qué tanto más grande que yo era. Nunca hubo acercamientos clandestinos en los rincones de la casa ni debajo de las sábanas mientras veíamos la tele, pero, aun así, era el único que me gustaba. Era el relativo consanguíneo de la piel más blanca y los ojos color azul, y me encantaría decir que era un tono muy cercano al Yves Klein pero más bien era de ese matiz rural que enmarca las miradas que esconden las ganas de ir al rincón y meter la mano por debajo de las faldas colegialas. Pero nunca pasó. Sólo jugamos infinitas partidas de damas chinas y eructamos el gas de las pepsis vespertinas. Lo quise mucho.
Hace dos semanas amaneció muerto en un terreno baldío, baleado.

/El fin de semana pasado mi madre me llevó a la fuerza a un bazar a espaldas de su casa, para mitigar, según ella, la depresión pasiva que traigo a cuestas. Yo digo que eso de diagnosticar "depresiones pasivas" es muy de las madres. Supongo que desean más bien verte todo el tiempo con el entusiasmo por la vida en la punta de las tetas, y la verdad es que no, no, los que nunca en la vida hemos ingerido ningún tipo de antidepresivo, tenemos todo el derecho de andar de cuando en cuando con las manos en los bolsillos, pateando botes y con la mirada baja.
En una de esas mansiones de antaño remataban absolutamente todos los objetos en ella. Llegamos temprano, fuimos de las primeras. En el vestíbulo de la entrada se hallaba un retrato en óleo de la dueña de la casa; su cara era como de "Beatriz". Recorrimos el comedor y luego la sala. Al llegar a su habitación me sorprendió ver que sus cosas estaban tal cual ella las había dejado. Sus lentes de lectura, sus pastillas y hasta el vaso de agua encima del buró. En un momento vino a mi la imagen de todas las mujeres caza-bazares que escudan su morbo y vouyerismo bajo la consigna de "ser amantes de la ropa vintage", como viles aves de rapiña, asechando los zapatos Dior dorados, y la mascada de seda, las botas italianas de piel blanca y la bolsa de terciopelo tinto con la cadena en chapa de oro. Nosotras nos llevamos casi todo junto con las miradas de odio de las demás damiselas hambrientas. Acabamos el tour en la cocina. Ignoro si Beatriz siga viva pero todavía quedaba comida en la alacena.

/Es vez primera que utilizo esta herramienta. Después de estar trabada en la chamba con dos textos urgentes, espero esto funja como un líquido destapa caños. Cerré un blog por el hartazgo que me generó observar y ser observada durante casi tres años, sin embargo tengo que aceptar que después de todo gozo mucho de las bondades del exhibicionismo.