domingo 25 de diciembre de 2011

2011, lo suyo y lo mío

Pedir para un taco, bajo cualquier lectura, no es otra cosa que exigir atención o que se casen contigo. Dice Luis Fernando que hablar y escribir es buscar en los basureros y, en ese sentido, antologar es hacerla de pepenador. 
Hoy me la he pasado limpiando los cajones de una habitación, en una que desde hace tiempo dejó de ser mía, como una forma de hacer una taxonomía del olvido. Si antologar es pepenar, también es, por tanto, otro modo de dar orden y salida de emergencia a la memoria y la basura. 
Y porque compartir es también mendingar, aquí una selección musical de este año:

15 discos

Amon Tobin, ISAM
Brian Eno, Drums Between The Bells
Com Truise, Cyanide Sisters EP
Fucked Up, David Comes To Life
John Maus, We Must Become The Pitiless Censors Of Ourselves
Julia Holter, Tragedy
Liturgy, Aesthethica
Oneohtrix Point Never, Replica
Pj Harvey, Let England Shake
Prurient, Bermuda Drain
The Legendary Pink Dots, All The King's Sessions
Tim Hecker, Ravedeath, 1972
Today Is The Day, Pain Is A Warning 
Yamantaka//Sonic Titan, YT//ST 
Yes Know, Place 

10 canciones

"Wooden Toy", Amon Tobin   
"So Lillies", Julia Holter    
"Pour It Out", Brian Eno    
"Hey Moon", John Maus    
"I Knit You", Kate Wax   
"...of mask and money", Octavius  
"On Battleship Hill", Pj Harvey   
"How Will I?",  Sandro Perri   
"Here", Yes Know    
"Queens", YAMANTAKA // SONIC TITAN     

Descárgalas acá. 

Foto: Pinta en San Diego un día que fui feliz.

miércoles 2 de noviembre de 2011

Nada

Yo: acompáñame a esta ponencia en CU:
  "De la tarea hermenéutica como destrucción a la selección racial como metafísicamente necesaria"...
  Carlos: órale, con gusto
 me voy a llevar un cono de vialidad como sombrero 
 "Nothing"-Young Man

miércoles 21 de septiembre de 2011

Ya mejor hay que jugar a otra cosa, como estilo de vida

Este regreso al blog viene a cuento porque leí este maravilloso texto acerca del aburrimiento, del “aburrimiento existencial”. El psiquiatra con el que solía ir a terapia cuando vivía en Guadalajara decía que mi principal problema radica en que le tengo fobia al aburrimiento y yo ahora, yéndome más hacia el sótano, podría decir que mi verdadero problema es la insatisfacción. Siempre creo que podría estar mejor haciendo otra cosa. Lo que sea.

* * *

Hace unas semanas estuve en una fiesta en mi terruño, de esas que organizan las marcas (en este caso el de una famosa cerveza holandesa), en la que nos deleitaron con una degustación de platos tailandeses. Y servían, uno, y otro, y otro, no acababan, y la cerveza se desbordaba de los vasos, y seguían trayendo platillos, hasta que en algún momento, cansada, ¡aburrida!, dije que yo ya quería mejor jugar a otra cosa, pues sentía que me quedaría eternamente atrapada en ese ir y venir de sabor y gozo.

* * *

El texto de Andrew Anthony aborda la relación entre el aburrimiento y la conducta adolescente:

Si el aburrimiento existencial es la certeza de que todo puede suceder, y que por ende nada tiene un significado, el aburrimiento adolescente es la conciencia de que nada puede pasar y la convicción de que nunca pasa nada.

Por lo que se recurre a los desafíos, como consumir drogas o, como en mi caso, aprovechar una discusión de pareja acontecida minutos antes de entrar a un motel para abandonar el auto, salir del lugar a pie e ir a casa. El aburrimiento y las ansias de que siempre algo pase te orillan a manifestar una “repentina pasión por escenificar un drama extremoso”, como dijera en su momento el otro actor de la escena.

* * *

Cosas que hago cuando me aburro:
Fumar marihuana y ver lolcats, ver pornografía, hablar con mis padres, limarme las uñas, comer, lavar ropa, escenificar dramas extremosos, beber (si se combinan estos dos últimos podemos llegar a una elipse situacional nada despreciable), descargar música, limpiar el arenero del gato (el jardín zen de los pobres), escribir en el blog.

sábado 23 de julio de 2011

Este no es otro tonto post sobre comida

/En la canción “El sonidito” hay de pronto una frase en la que supongo, hace un homenaje involuntario a Magritte. Me gusta por eso y creo que podría acompañarme por el resto de mi vida.


/Hace poco estuve en una playa de Nayarit, de esas nada exclusivas, en donde abundan los niños con flotadores, vendedores de artesanía costeña y abuelas que preparan de comer. El agua estaba caliente y apenas si había oleaje. “¿Te fijas que ninguna de las mujeres tiene buen cuerpo?, sin embargo, todas salen del mar sonriendo, es como si aquí la gente viniera a emanciparse de la forma”, me dijo después de un largo silencio –uno que mi familia logró hacer pese al barullo– mi madre.


/El lunes tengo una entrevista y me preocupa no llevar el atuendo correcto. Se supone que este evento definirá el posible inicio de una carrera académica. Qué lamentable fracasar en el íncipit, es como nunca llegar al orgasmo, o tener varias novelas comenzadas apiladas en el buró, o como vivir cualquiera de mis piezas sueltas que hacen las veces de historias de amor.


/Update: Por el momento ya no habrá música. Blogspot y la maldita Digital Millennium Copyright Act, me amonestaron.

miércoles 15 de junio de 2011

Hoy

Hoy lloré en un banco y fue el día con más violencia en lo que va del año. Cené sopa de champiñones y un pan con gragea encima. El blues.

martes 31 de mayo de 2011

30


/A unos días de cumplir un año de vivir en la ciudad de México, me es aún imposible dejar de establecer comparaciones de tipo gastronómico. El paladar de los tapatíos es extraño. Va desde del minimalismo de la torta ahogada (y sus correspondientes derivados: torta ahogada de camarón, de sushi, lonche bañado, hamburguesa ahogada, lonche Gemma), hasta aberraciones barrocas tales como los famosos “biónicos”, platillo que consiste en receptáculo con fruta variada bañada en yogurt, crema, leche condensada, cereales varios, coco rayado y tal vez hasta lunetas para dotarlo del toque de color. Fue lindo ver la cara del par de chilangos al que les explicamos dicha “delicia” jalisquilla mientras viajábamos en una camioneta camino al centro de la capital.

Esto salió a cuento gracias a la anécdota que R compartió en ese trayecto. Contaba de una prostituta, a la que conocimos un día en un congal de Guadalajara, que soñaba con llegar a tener su propio negocio. Un puesto de biónicos, por ejemplo.



/En unas horas cumplo 30 años y me invaden las ganas de no querer describir mis sentimientos: un bonito clásico del heavy metal. El primero regalo que recibí fue la imagen que ilustra esta entrada, capturada en alguna calle de Buenos Aires. El segundo es este mixtape, basado en canciones publicadas en el año en que nací. El tercero el mío a mí: flores y una caja de Tafil con noventa tabletas.

Dentro del marco de la “Cero tolerancia a la frustración”, doy la más cordial bienvenida a esa bonita etapa en la en la que contemplas con admiración a las bellas veinteañeras, siempre y cuando no las veas con un hombre que haya roto tu corazón*. Hola, treintas, ya estoy aquí.



/Lista oficial XXX aniversario:



“No Words”, Xymox

“All The Little Lights Going Out”, The Village Orchestra

“Thirty Incoming”, The Books

“She Don't Dub”, Andreas Tilliander

“Domingo 14”, Antna

“Hazenomix”, Audiofem

“Can You Believe It?”, Fog

“Closer Musik – Maria”, Ellen Allien

“October Love Song”, Rework

“Diving in Whiskey”, T.Raumschmiere


Descarga acá.



*Carrie Bradshaw dixit.

domingo 24 de abril de 2011

Emorabilia

No sé por qué encuentro algo de místico en lavarme los dientes y luego tomar medio Tafil con el agua que tengo en una mesa pequeña que hace las veces de buró. Pero antes de que esto ocurre disfruto de ver, mientras me los cepillo frente al lavabo, que en el baño conviven más de dos cepillos que me recuerdan a sus amos ex profesos. Pienso en ellos y me reconforta saber que como yo, no son capaces de viajar y traer consigo su cepillo del diario (bueno, uno siempre con la urgencia de hermanarse con la torpeza).

Luego, supongo, terminaré por guardar cada uno en bolsas ziplock con el nombre de su dueño y vivir el gozo de poseer otro registro inútil.


¿Las pastas de dientes para niños todavía saben a chicle?